Seleccionar página

Cada 25 de noviembre el mundo conmemora el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, en memoria de las tres hermanas Mirabal, activistas dominicanas asesinadas en 1960 por oponerse a la dictadura de Rafael Trujillo. Su historia nos recuerda que la violencia hacia las mujeres no es un fenómeno nuevo: ha estado presente a lo largo de la historia, adoptando distintas formas, pero siempre con un mismo trasfondo de desigualdad.

Hoy, el femicidio continúa siendo la expresión más extrema de esa violencia. Cada caso representa una vida truncada, una familia herida, una comunidad que se estremece y se inseguriza. Pero la violencia no aparece de forma aislada en las vidas de las personas: es el resultado de un sistema de creencias y estereotipos que, de manera silenciosa, reproducen y normalizan una cultura discriminadora, donde las mujeres siguen enfrentando vulneraciones constantes a sus derechos.

En Chile hemos avanzado: contamos con marcos legales, políticas públicas e instancias de sensibilización cada vez más presentes en los espacios educativos y laborales. Sin embargo, aún queda mucho por hacer.

Desde nuestro rol como Institución de Educación Superior Técnico Profesional, creemos firmemente que la dignidad de cada persona es un valor irrenunciable. Por ello, visibilizar, reflexionar y educar frente a la violencia de género forma parte de nuestro compromiso ético con la justicia, la equidad y el respeto mutuo. La educación tiene un papel clave: permite reconocer las raíces de la violencia, cuestionar los estereotipos y promover relaciones más humanas e igualitarias, basadas en el respeto.

Este mes de noviembre nos da la oportunidad de seguir impulsando el cambio en nuestras aulas, hogares y sociedad, a través de nuestras acciones. Porque una sociedad libre de violencia no se construye solo con leyes, sino también con conciencia, educación y humanidad.

Por Valentina Stagno Gray y Agustina Morales Muñoz.